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Origen y usos del corcho natural

  
     
  

El corcho natural procede del árbol de alcornoque. Puede presentarse en bruto, como fruto
directo de la extracción de la corteza del árbol (para esto no hace falta talar el árbol si no sólo
extraer su corteza) o elaborado para su utilización en diferentes áreas. El principal componente del
corcho es la suberina.

La producción mundial de corcho es de unas 340.000 toneladas, de las cuales Portugal produce el
52%, España el 32%, e Italia un 6%.

La extracción del corcho del alcornoque es lo que se denomina “saca del corcho”, esta saca se
hace sobre todo durante el mes de julio, que es el mes en el que el corcho puede ser separado del
árbol sin dañarlo. En esta época los trabajadores denominados “corcheros” o “peladores” extraen
la corteza de alcornoque cortando con un hacha y uniendo las grietas verticales del corcho. Así
retiran lo que se demoniza planchas de corcho, denominándose también “ la pela de alcornoque”.
El corcho natural se puede extraer por primera vez cuando el árbol tiene aproximadamente 25
años, pero este dato depende mucho de la calidad de estación, ya que el parámetro a medir es
cuando el árbol tenga una “circunferencia altura pecho” (CAP) mayor a 60cm. Este primer corcho
se denomina bornizo, patrón o corcho de belenes, solo válido para la elaboración de elementos
decorativos y asilamientos termoacústicos, dada la dificultad de separar del corcho la fina corteza
leñosa externa de color grisáceo, por lo que no se puede utilizar para aglomerados para uso
alimentario, dado que no seria 100% corcho. Tras esta primera saca se puede sacar corcho cada 9
años, dependiendo de la calidad de estación.

Las características de los tapones naturales se pueden resumir, a rasgos generales, en que el
corcho es un material poroso, ligero, aislante y químicamente inerte, es decir, es muy difícil que se
llegue a pudrir. El uso más conocido del corcho natural es como “tapón” para las botellas de vino,
en esta aplicación el corcho natural adquiere el color del vino con el que ha estado en contacto,
esto es lógico si se tiene en cuenta la característica de este material (su porosidad). Además de
esto, el corcho natural nos cuenta si el vino esta en buenas condiciones oliéndolo una vez ha sido
descorchado, si el tapón huele a vino, es una buena señal, pero si huele a corcho, probablemente
signifique que el vino se ha conservado en mal estado.